domingo, 8 de junio de 2025

¿Era una bruja? (Poema de terror)


“Era una bruja”, dijeron todos en su funeral.

“Era una bruja”; “bruja”, “bruja” le gritaban mientras en la hoguera ardía. Cuando ni defenderse podía.

“Era una bruja”, decían, pues siempre vivió libre, desinhibida; sin ataduras ni complejos. Con total orgullo se miraba siempre en los espejos.

“Era una bruja”, dijo aquel amante que la entregó al saberle otros amores. Sin pruebas ni más razones que sus celos inconformes.

“Era una bruja”, reprochaba el sacerdote, mientras lanzaba en su tumba chorros de agua bendita, condenándola de maldita.

“Era una bruja”, sollozaba su familia, decepcionada. Tanta pena sentía que su casa quedó abandonada.

“Era una bruja”, murmuraba el pueblo, aún después de su muerte; aquel pueblo al que de pronto le cambió la suerte.

“Era una bruja”, decían los pocos niños que todavía no desaparecían al decir lo que en las calles, antes de cada secuestro, veían.

“Era una bruja”, lechuza, serpiente y despampanante mujer. A cada quien se le aparecía de forma diferente, para todos tenía personificado un ser.

“Era una bruja” que volaba, de casa en casa, llevándose a cada bebé para tener con su sangre un gran festín.

“Era una bruja” que se arrastraba, de patio en patio, envenenando animales, cosechas y a mujeres, que toda belleza perdían.

“Era una bruja” que bailaba, de cantina en cantina, envolviendo hombres, entre besos y abrazos que terminaban en cuellos degollados y miembros amputados.

“Era una bruja” temida, muy peligrosa, que volvió de la muerte para vengar su injusto asesinato. Juró ante Satanás llevarle de aquel pueblo a cada ingrato.

“Era una bruja” y digo “era” porque ya no lo es, de hecho nunca lo fue.

Ella era una mujer feliz, llena de amor y belleza, víctima de una sociedad que no soportaba su libertad.

Nunca a ningún hombre se ató y esa fue su perdición.

Nada de pociones ni aquelarres, su pecado estaba en ese bello cuerpo que de muchos fue.

Y a todos se supo anteponer, menos a aquel que le acusó de hechicera. Aquel que en estos momentos arde en una hoguera, junto con su esposa, hijos y mascotas, mientras ella ríe y se burla sin parar.

“Yo no era una bruja” grita al viento, mientras se aleja del caldero y se transforma en un bello demonio con figura de mujer.

“Yo no era una bruja” y aún así, sin motivo me condenaron; por eso hoy pagan con sus vidas.

“Yo no era una bruja” pero gracias a sus actos, hoy soy la esposa del diablo y en cada lugar donde una mujer sea herida sin razón, ahí estaré y a sus victimarios castigaré.


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domingo, 15 de diciembre de 2024

Así son (historia de terror)


“Ser bueno no te garantiza cosas buenas” y “la maldad es innata”, son dos frases que antes no creía ciertas pero que hoy se han vuelto una terrible realidad en mi vida y en la vida de mi gente.

Después de tantos años dudando de su existencia por fin un día contactamos con ellos, seres de otro mundo, un mundo que estaba a punto de destruirse; nosotros abogando por la compasión, les ofrecimos nuestro planeta, los recibimos con honores y los tratamos como dioses sin pedirles nada a cambio.

Pero tan pronto como llegaron empezaron los problemas. Se adueñaron de nuestras tierras, corrompieron nuestro sistema, intoxicaron nuestro aire y envenenaron nuestra agua. Mi pacífico mundo se convirtió en un infierno. Comenzaron a usar a nuestras mujeres como máquinas de leche y bebés, a los cuales usan de mascotas. A nosotros los hombres nos obligan a realizar trabajos duros que ellos no quieren hacer: construimos sus casas, sus carreteras, sus edificios y sin ningún tipo de paga. Además probaron nuestra carne, ¡Y les encantó!

A nuestros jóvenes los ponen a competir en peleas con apuestas, donde el perdedor es preparado como cena; y a las muchachitas las violan y torturan para luego devorarlas, y lo peor es para nuestros ancianos, pues son humillados y usados como trofeos de caza; sus casas están llenas de cabezas de nuestros ancestros.

Nunca pensé que existiera tanta maldad, pero esto es real.

Despiadados, ruines, miserables, asquerosos. Así son los Seres Humanos.


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domingo, 8 de diciembre de 2024

Trabajo hasta en mis días libres (historia de terror)


No sé porque pasa esto. No sé qué le pasa al sistema. Se supone que es mi tiempo de descanso.

Me despierto con el cuerpo adolorido, como si una gran presión estuviera inundando mi pecho. La luz del exterior me ciega por un momento, como si nunca la hubiese visto.

Recuperando la vista, aunque en blanco y negro por la presión, decido ir al trabajo. “Carajo, el jefe me dijo que no llegue tarde otra vez.” Como odio a ese idiota, siempre dice lo mismo, como si realmente le importara mi estancia ahí.

Caminando, lento y torpemente por la ceguera alcanzo a ver que las personas a mí alrededor están mirándome, unos con lástima, otros con miedo y algunos huyen.

Un sujeto me amenazó con cuchillo en mano, suplicando que no le hiciera daño a él y a su hija. Me quedé intrigado pero decidí ignorarlo y continuar mi camino.

Al llegar a la oficina, mis compañeros se asustaron, unos se desmayaron y algunos gritaron de miedo. Además de cubrirse la nariz, diciendo que yo estoy provocando ese hedor, y mientras más me acerco a la oficina del jefe, siento que mi cuerpo se empieza a cortar; siento como los dedos de mis manos se hinchan, mis ojos empiezan a arder, casi pierdo la movilidad pero ya estoy aquí. Cerca de la puerta oigo a ese bastardo al otro lado decir; “Otra vez tarde, estás despedido.”

Al terminar de escucharlo, mis piernas no soportan más y me caigo. No sé porque me hace esto, sólo exige y exige, pero él lo sabe y no lo quiere aceptar. No quiere aceptar que, tengo 2 meses de MUERTO.

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