sábado, 28 de mayo de 2022

Mi historia con el trastorno bipolar

Hola querido lector, el día de hoy quiero abrir mi corazón contigo de nuevo, no con la finalidad de generar lástima, sino con la intención de crear consciencia sobre la salud mental. Uno de mis grandes propósitos en la vida es educar a las personas y la educación emocional es sumamente importante, estar informado sobre esto nos permite detectar a tiempo trastornos y enfermedades, para así trabajar en ellos y mejorar nuestra calidad de vida o la de nuestro ser querido que presenta dichos males.

Hace 2 años fui diagnosticado con trastorno bipolar tipo 2, una enfermedad mental que, desde hace mucho tiempo me impedía estar bien y llevar una vida estable, pero de la cual desconocía su existencia, pues nunca consideré necesario acudir con un especialista, pensé que yo solo podría controlar los síntomas, pero no, no fue así.





¿Qué es el trastorno bipolar?

Es una enfermedad mental que se caracteriza por altibajos emocionales frecuentes y muy fuertes, es decir, puedes pasar de la alegría extrema a la depresión en un instante.
Ojo: no debemos confundir al trastorno bipolar con los altibajos normales que surgen en nuestro día a día. En el trastorno bipolar los episodios de alegría extrema y depresión suelen durar cierto periodo de tiempo (por lo general 2 o 3 semanas), en cambio, en los altibajos normales la persona suele cambiar en cuestión de horas o minutos. Y otro punto importante es tomar en cuenta que para los altibajos normales siempre hay una explicación: estrés por el trabajo, algún disgusto, algo triste que pasa, etc. En cambio, en el trastorno bipolar no hay razones para sentirse así, la persona simplemente cambia de humor sin explicación.

¿Cuáles son sus síntomas?

En la enfermedad hay 3 etapas: eutimia, manía y depresión.
Eutimia. En esta etapa la persona se encuentra estable y puede llevar a cabo con normalidad sus actividades diarias.
Manía. En esta etapa la persona se encuentra demasiado contenta, optimista, en una situación casi demencial y suele cometer actos que le ponen en riesgo y además se vuelve demasiado irritable y suele explotar de ira con facilidad.
Depresión. En esta etapa la persona está muy triste, desmotivada, durmiendo o estando en cama sin hacer nada durante mucho tiempo. Suele tener pensamientos relacionados a la muerte y el suicidio y ese es el mayor riesgo: puede atentar contra su vida en esta etapa.

¿Cuál es la diferencia entre tipo 1 y tipo 2?

En la tipo 1 la persona presenta más episodios de manía que de depresión, esos episodios son más frecuentes y duraderos. Y en la tipo 2 es al revés, los episodios más frecuentes y duraderos son los de depresión.

¿Cómo se origina el trastorno bipolar?

Hay que tener claro que el trastorno bipolar es una enfermedad, es decir, no tiene cura y no tiene nada que ver con nuestra inteligencia emocional (el manejo de emociones), es algo que no puedes controlar.
Su origen es biológico, osea, hay algo mal en el cerebro, con los neurotransmisores, las glándulas que segregan hormonas y la propia anatomía del cerebro (algún daño, como una fisura). Y también hereditario, pues si una persona tiene la enfermedad, es muy probable que alguien más en su familia la padezca.

¿Cómo se puede curar o tratar?

Ya dijimos que no tiene cura. Su tratamiento es integral, es decir, involucra dos aspectos: medicación y psicoterapia. Hay que tomar pastillas de por vida (antidepresivos, antipsicóticos y estabilizadores de ánimo) y acudir a terapia al menos una vez al mes para ver progresos y trabajar en la aceptación y resiliencia ante la enfermedad.

¿Cómo me di cuenta de que tenía la enfermedad?

Bueno, puedo decir que lo supe desde siempre, pero lo confundí con otros trastornos, incluso con simple flojera.
Desde pequeño noté estos cambios tan bruscos en el estado de ánimo, pues ya tenía ese patrón cíclico que presenta la enfermedad: un tiempo estaba tranquilo, otro tiempo estaba muy contento y creativo y luego en otro con mucho desánimo y ganas de sólo estar dormido. Pero esto no afectó negativamente mi infancia por fortuna.
En mi adolescencia esto se acrecentó, los períodos de tristeza eran más fuertes y duraderos, ya tenía mucho pesimismo sobre la vida en estos periodos y comencé a pensar en ya no vivir. Gracias a estos episodios perdí muchos amigos, me volví asocial y abandoné el bachillerato. En esta etapa pensé que lo que sufría era depresión, pero no hice mucho por mejorar mi situación.
Y ahora en mi etapa adulta explotó la situación. Durante un tiempo acudí a terapia psicológica, pues creía que sólo con la terapia podría superar esas rachas de tristeza, pero no, no funcionó. Por más que me esforzaba, esas rachas no se iban y cada vez eran más fuertes. Lo raro era que había etapas que yo llamaba "normales" pues en ellas estaba contento y proactivo: llevaba bien mi rutina, trabajaba en mis proyectos, disfrutaba mis relaciones, etc. Pero luego llegaban estos ratos oscuros y ya no lo vi normal.
Fue así que decidí acudir con un especialista, el cual me diagnosticó con distimia (depresión crónica) y comencé a tomar medicamentos. Y pasó lo mismo, me sentía muy bien pero luego venían las caídas. Desgraciadamente ese doctor falleció y tuve que acudir con otro, el cual ya me dio el diagnóstico claro: trastorno bipolar tipo 2 y añadió a mi tratamiento un medicamento que me ha servido mucho, pues desde que lo tomo me siento mucho mejor. Aún hay bajones de ánimo, pero ya no son tan fuertes ni incapacitantes como antes.

¿Qué consejo puedo dar sobre esto?

Simple: si tú o alguno de tus seres queridos presentan estos síntomas, BUSQUEN AYUDA. Dejemos de estigmatizar la salud mental/emocional. Las enfermedades mentales son iguales a las físicas y se deben de tratar con la misma rapidez y seriedad, ir al psicólogo o al psiquiatra no te hace una persona loca y debemos estar claros que una locura sería no tratar una condición que afecte de manera tan negativa tu vida, la de las personas que amas y tu entorno.

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Espero que este post te haya servido/gustado, nos leemos después :D/

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